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Mis horas de vuelo en 2023

¡Hola Tripulante! 👩🏻‍✈️

Hoy me he emocionado al recordar las horas que he pasado surcando los cielos durante el 2023. Al echar la vista atrás (un poco tarde el resumen del año, lo sé!), descubro que subí a 42 aviones, exploré 12 países (5 de ellos nuevos en mi pasaporte), y acumulé más de 200 horas en vuelo (sin olvidar las largas esperas en los aeropuertos, claro). ¡Benditas Salas Vip que hacen las horas más llevaderas!) Nunca hubiera imaginado que contar mis horas en el aire sería tan emocionante.

Empecé el año sumergiéndome en las aguas de Nusa Lembognan en mi querida Indonesia, buceando con las mayores mantas rayas del mundo. Llegué hasta la lejana Isla de Pascua, en medio del Pacífico Sur, para apreciar los majestuosos Moai y vivir la maravillosa cultura Rapa Nui. Conseguí llegar a 5.000 metros sobre el nivel del mar para quedarme sin palabras ante la inmensidad del Salar de Uyuni en Bolivia, el salar más grande del mundo. ¡Lo tenía pendiente hacía años en mi lista de deseos viajeros!

Pude descubrir también las maravillas del Mar Rojo en Egipto, y me enamoré de la pequeña población pesquera de Dahab, viviendo una experiencia inolvidable buceando con delfines. Crucé en barco hasta Jordania, por uno de los puntos más complicados entre Israel, Egipto, Jordania y Arabia Saudí, para asombrarme con las vistas de la antigua Petra al amanecer. Volví a disfrutar de las aguas del Bósforo, y recordé la majestuosidad y la mágia de Estambul. Y gozar de nuevo de las vistas de la Torre Eiffel. Paris siempre será Paris.

Un proyecto me llevó a destinos inesperados como Uzbekistán y Kazajistán, sorprendiéndome con la diversidad ex soviética y quedándome varias semanas a descubrir unos países que no me dejaron indiferente.

De camino hacia mi próximo destino, hice una parada en Dubai y Abu Dhabi, para reunirme con viejos amigos viajeros y sumergirme de nuevo en la extravagancia de ambas ciudades. Todo lo más insólito que puedas imaginar, ¡lo encuentras allí!

Además, me tomé un descanso en Bangkok y Siem Reap (Camboya) para sumergirme en el Festival del Agua, una de las festividades más destacadas del país.

Una de las sorpresas más encantadoras de este año fue Omán, con sus paisajes cautivadores y su cultura acogedora. Me enamoré perdidamente del país y de su gente. Su amabilidad, cariño, serenidad y la paz que transmiten son simplemente inolvidables. Sin duda, es uno de esos lugares a los que sé con certeza que volveré pronto.

Y como guinda del pastel, mi año acabó de nuevo en Tailandia, explorando nuevas islas, disfrutando de la magia de Koh Tao y entregándome a la famosa fiesta de la luna llena en Koh Phangan.

Reflejando sobre el pasado año, no puedo evitar sentirme orgullosa. Gracias a superar mi miedo a volar, cada vuelo se convirtió en una aventura sin ansiedad, ¡y eso ha hecho que este año sea realmente maravilloso!

¡Te seguiré contando más detalles de mis viajes y aprendizajes! ✈️🌍

Respira, ¡Y disfruta del viaje! ✈️🦋

📸 La foto la tomé en la majestuosa plaza Registan en Samarcanda (Uzbekistán)

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